domingo, 3 de junio de 2012
Con los pies para abajo
Ya es hora de cerrar este blog. Ha pasado un mes desde que llegué y como siempre el tiempo se empeña en hacerse relativo, un mes no pasa igual de rápido aquí que en las antipodas y tampoco dura lo mismo con 36 que con 37 años. Han pasado muchas cosas en este mes pero como no estoy en un país extranjero y no tienen que ver con dificultades con idiomas o cosas parecidas las he dado menos importancia y las he ido olvidando, es lo que hace que mirando hacia atrás tenga la sensación que hace nada que estaba llegando a Madrid, cansado, con barba de 10 días y con 26 horas sin dormir a mis espaldas.
En este mes he visto a mucha gente, he intentado veros a todos vosotros y he comprobado que en este mundo en que vivimos el tiempo es el valor más importante, tiempo de calidad y la paciencia una de las cualidades más importantes en los tiempos en los que todo se quiere de manera instantánea. He escalado todo lo que he podido, he visto amigos que hacía años que no veía, me he cortado el pelo, he visto un premio goya y lo he tenido en mis manos, he intentado aprovechar cada momento al máximo, en definitiva, he recargado baterías para la próxima aventura. Esto no es un adiós.
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