jueves, 9 de febrero de 2012

El mundo es muy pequeño Parte III

Antes de nada decir que este post es una reconstrucción de lo que queda en mi memoria de lo que escribí en el viaje de ida, he estado todo este tiempo intentando recuperarlo y quizás lo pueda recuperar más adelante, en cuyo caso lo publicaré, pero ya no puedo seguir enfadado con mi tablet, tengo que seguir escribiendo y contar todas las cosas que pasan por mi cabeza.

En ese primer post perdido hablé de lo pequeño que parece el mundo sentado en un avión de última generación con todo un universo de entretenimiento delante de mi en forma de pequeña pantalla con acceso a miles de horas de entretenimiento, de lo pequeño y frágil que parece al sobrevolar el golfo pérsico y ver por la ventanilla los cientos de pozos de petroleo, iluminados por una ardiente llama que ilumina los aledaños del desierto y que son una buena imagen de lo que representan, las calderas del capitalismo que alimenta nuestro consumismo, reflexiones ecologistas a bordo de uno de los aparatos más contaminantes que existen sobre la faz de la tierra. También hablé del concurrido aeropuerto de Dubai que a las 2 de la mañana rezumaba actividad cómo si de un zoco mediaval se tratara y en el auropuerto de Singapur de la dependencia que tenemos los seres humanos de las pantallas viendo la cantidad de personas que pasaban de un lado para otro mirando pequeñas pantallas incluido yo mismo que estuve delante de una de ellas durante 26 horas y cuando no lo estaba escribía estos post delante de otra.

Cuando me puse las dos mochilas y la "pequeña" mochila de mano en la espalda comprendí que me había equivocado con el equipaje. El camino del aeropuerto al hostel fue largo y duro, estaba cansado y las tres mochilas no ayudaban en absoluto. Por fin estaba en mi destino, delante de mi quedaban varios objetivos por cumplir, entre ellos comprar un coche, abrir una cuenta en un banco, entender que carajo dice esta gente... y muchas cosas más.





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