Martes, 10 de abril de 2012, 22:27 hora de Nueva Zelanda. Estoy en una granja conviviendo con una familia de auténticos kiwis, Clemcy, Toni, Bradly, Riely y Alex de 38, ?, 5, 4 y 1.5 años respectivamente. Me encuentro a 40 km de Christchurch, no tengo coche, ni medio para salir de aquí. Esta tarde llegué haciendo auto-stop, después de 20 minutos esperando en mitad del campo, donde me dejó el autobus, fui recogido por el hermano de Toni que aunque no lo parezca (por el nombre) es la mujer de la casa, rubia, ojos azules, metro y medio de altura. lleva la contabilidad de algo o alguien, trabajo que la retiene en su despacho durante períodos prolongados de más de media hora (y a veces 40 minutos), es muy difícil entenderla cuando hablas con ella por teléfono, sin embargo cuando hablas directamente con ella es prácticamente igual de difícil, lo curioso es que ellos me entienden a mi y en la cena a la que asistí ayer con los tres hermanos de Clemcy me dijeron que hablaba muy bien inglés. Yo no opino igual, yo creo que ellos hablan fatal inglés. Hace un rato estaba sentado frente al televisor junto a Clemcy cuando el gato de la casa (me han dicho el nombre 1000 veces pero ni flowers) se me ha subido encima, ¿Te gustan los niños? me pregunta Clem, pregunta relacionada con la conversación que tuvimos ayer en la que dije que sí me gustaban, que tenía sobrinos y que sí me gustaría tener algún día alguno... contesté lo mismo mientras me preguntaba a mi mismo por qué tanto interés con mis gustos hacia los niños. Al cabo de unos minutos en silencio, en frente de la televisión tuve que reprimir a duras penas una carcajada cuando me dí cuenta que me había preguntado que si me gustaban los gatos, do you like the cats que pronunciado en kiwi suena igual que do you like de kids?, lo más gracioso es que mi respuesta podría ser considerada correcta, dije algo así como: Sí, sí me gustan pero siempre he estado con los de los demás, lo bueno que tiene eso es que si se ponen pesados y empiezan a llorar, gritar o se hacen caca (¿?) se los dejas a los padres (¿?) y listo, pero sí, sí me gustan. Me he tenido que morder la lengua para no soltar una carcajada. Clem, es un hombre fornido, moreno de ojos azules y de un metro ochenta de altura, ha trabajado en una granja toda su vida y ahora se dedica a recoger la leche de las distintas granjas y llevarla a la central lechera asturiana, pero de aquí. La primera vez que le vi realmente me asusté. Cuando llegué a la granja, hace 3 días, solamente estaban Toni, Bradly, Alex y la cuñada de Toni . La casa es un sueño de casa, unos 250 m2 en una sola planta, con una gran jardín y un gran desorden en su interior, niños, gatos, juguetes, pañales y restos de papeles ruedan por el suelo. La cocina es gigante y comparte instancia con uno de los salones de la casa, el otro está separado por una puerta doble y alberga una gran televisión de plasma. A la hora del "tea time" (cenar), la mujer me ofrece un plato con comida y me dice que vaya comiendo que ellos no esperan y comen cada uno cuando le sale de los... En la mesa están, Bradley y Alex comiendo. Bradley, 5 años, rubio, ojos azules y la verdad muy majete (y lo digo en serio) quiere que me siente a su lado, Alex 1,5 años rubio, ojos azules, ( al principio lloraba cuando me vio, pero ahora me lo he ganado y lo único que quiere es que le coja) está siendo alimentado por su madre. Me siento al lado de Bradley, de espaldas a la puerta de la terraza. En el momento en el que me siento y cojo el tenedor para comer oigo un motor de un coche que llega a la casa, miro atrás y no veo nada, la mujer me dice que empiece a comer, se levanta y sale a la calle, los niños salen detrás, al cabo de un rato Brad entra con una escopeta y la deja en el sofá. Yo con mi postura absurda, el tenedor en la mano, sentado en la mesa de espaldas y medio girado hacia atrás no se que hacer. Al cabo de un rato en mi campo de visión limitado entra un hombre, me levanto, el me hace gestos para que no lo haga, pero yo me levanto y le doy la mano. Es David en el hermano de Toni, el que me ha traído esta tarde haciendo auto-stop, detrás de él hay un hombre fornido que sostiene en brazos a Alex, no me mira, entra en la casa y sigue sin mirarme. Se dirige al sofá, coge la escopeta, que dejó allí su hijo, la carga y se encamina hacia mi apuntándome con ella, se acerca un poco más y me dispara en una pierna. Me miro la pierna, pero no tengo sangre y la escopeta sigue en el sofá, madre mía que películas. ¿Por qué pasa tanto de mi este hombre?, me pregunto. Al final deja el niño en el suelo y me da la mano, pero no habla conmigo, la mujer me hace señas para que siga comiendo. Me siento y empiezo a comer. Después de esta primera impresión resultó que es un tipo muy majete al que tampoco entiendo ni un carajo y le gusta la caza casi tanto o más que a Isaac (Por cierto, un abrazo! hunter!).





Diez días antes de mi encuentro con Clemcy dibujo en mi cuaderno los números de los días del mes. Una líneas y en la cabecera las iniciales del día de la semana. Marco de amarillo fosforito varios días. El día que llego a la granja, el día que tengo que salir de Castle hill, el día que llego a Nelson o el que llego a Takaka, los vuelos a Sydney y a Auckland y finalmente el vuelo a Madrid. Es la primera vez en este viaje que tengo planes establecidos, tengo un calendario con fechas concretas, lugares y metas. Escalar en varios sitios, ver las focas adolescentes del Abel Tasman, vender el coche, trabajar en una granja y hacer una foto del Opera Hall de Sydney. Han pasado 13 días desde entonces y todo ha ido según lo previsto, algún que otro ajuste pero todo ha ido sobre ruedas. He sentido el placer de viajar solo, la música, tu, la carretera y los impresionantes paisajes de este país. Definitivamente este es uno de los mejores países para viajar sin acompañantes, que no solo porque no he estado solo ni un solo momento.

Castle Hill es impresionante, se encuentra en mitad del Arthur Pass que une la costa este con la costa oeste de la isla sur. Se trata de unas formaciones de roca caliza de varias alturas con formas redondeadas que se asemejan a las ruinas de una castillo o una ciudad abandonada pero que realmente es una de las zonas de escalada más interesantes de kiwiland. El primer día en solitario siempre es duro pero siempre encuentras gente con las que hablar, escalar, comer y convivir. En seguida encontré un grupo de escaladores con un Crasspad me uní a ellos y pasé tres días en una especie de campamento hippie durmiendo en el coche, haciendo fuego por la noche y pasando más frío que la madre de perico, en definitiva, genial.








Abel Tasman en otoño, resulta que nos dijeron hace un mes, cuando estuve aquí por primera vez, que en esta época las crías de focas estaban lo suficientemente mayores como para acercarse al kayak y jugar contigo. Resultó verdad, la focas se acercaron y pudimos verlas de muy cerca durante 25 minutos que valen su precio en oro.











Takaka, Paynes Ford, es uno de los lugares de escalada más importantes de la isla sur, situado al norte del Abel Tasman National park muy cerca de la ciudad de Takaka famosa por ser una de las pocas ciudades hippies de Nueva Zelanda. En seguida encontré gente para escalar y charlar. Esta vez dormimos en un camping del gobierno con agua caliente y muy buen precio 10 $ la noche (6 €). Esta parte del viaje ha sido la parte que más tiempo he hablado en español, escalando con chilenos y una chica catalana, y disfrutando la posibilidad de decir chorradas y chistes en tu propio idioma.






Y vuelta al principio, hace tres días llegué a esta granja desde la que escribo, hoy he mandado el material de escalada por correo a la chica que me lo dejó junto con una caja de bombones de un kilo. He llevado el coche a Christchurch, a un lugar de venta de coches especializado en Backpackers y he vuelto en autobus. Había quedado con la mujer de la casa para que me recogiera en la ciudad, a unos 12 kilómetros de la granja, pero al telefonearla y constatar que no hay dios quien la entienda, me dice que no puede venir a buscarme y que haga auto-stop. Aprovecho para hacer una de las actividades más comunes en NZ y darme cuenta que no es tan fácil.


Estoy leyendo las noticias sobre España en internet y la verdad no dan muchas ganas de volver con este panorama. Mi viaje toca a su fin, el próximo 29 de abril a las 14:00 horas llegaré a bajaras, entonces empezará otro viaje, con menos glamour, pero igual de importante, no se que haré todavía pero lo que si tengo claro es que he aprendido mucho. Ahora oigo llover fuera de la casa, son las 00 horas y 19 minutos del miércoles 11 de abril de 2012 y me voy a la cama a dormir.
Buenas noches majete.....
ResponderEliminarBuenas noches my friend!!
EliminarBueno Santiago... España te aportará mucho más riesgo, zozobra y hambre, ¿qué más quieres?... En fin, te recibiremos como mereces para que se haga menos dura la caída... Petons.
ResponderEliminarLo se, lo se Laia... me estoy pensando cambiar el billete y to... pinta todo mu malament. Petons!!
EliminarLa asociación de ópticos se ha molestado por el descenso de pacientes que provocará el cambio de la imagen fondo del blog, aunque el resto de personal lo agradecemos un montón!
ResponderEliminar...qué bueno lo del 'do you like cats?' jajajajajajaja, me imagino el descojone interno, un abrazo, bro!
Sí tio, ya era hora que lo cambiara, si es que no encontraba el momento... lo del gato fue genial, la verdad es chungo entender a esta gentecilla... abrazo!!
Eliminar¿te gustan los gatos? Me despeloto, tío.. me imagino la escena y me despeloto... Ja ja ja ja ¡¡genial!!
ResponderEliminarjajaj tengo otra a ver si la escribo.. tiene que ver con ovejas y barcos
EliminarJa, ja... no quiero ni imaginarme lo que paso por tu cabeza cuando te diste cuenta del error.... tendré que tener cuidado. Me encantan tus historias y cuando vengas a Madrid, tienes una invitación a cenar asegurada, para que me cuentes, todo, todo, todo.
ResponderEliminarBesos
jajaj ya ves, lo peor es cuando no puedes reirte
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